viernes, 15 de julio de 2011

Una Página en Blanco



Una Página en Blanco

Silenciosa ha cautivado mi mirada,
sin mediar acuerdos ni vestirse de luz.
Llamó a mis ojos como obra divina
que inconclusa crece por si misma
y marca el silencio sin hablar.
Pareciera vacía,
sin camino, ni voluntad, ni andar.
En su mudo existir imita sueños
que escrito dejan su andar en el alma
aunque no dejaren huella en los recuerdos.
Me acerco y siento su aroma,
que describe las notas de lo olvidado,
que habla de carreras sin tiempo,
epocas sin historiador
que como cuerdas rotas de una guitarra
enterrada en el rincón de lo perdido
no tienen sentido sino para el corazón sensible
del alma del artista vivo,
que en lo profundo sintió la voz
que dibujo en el aire la partitura perfecta
del nacer del sol.
Blanca, como vacía y muda, te llaman,
pero ni aún tu color se asemeja,
porque la piel de tu rostro tiene
el surco del cincel de los años,
que en tus ojos ha guardado la sabiduría
del pasar incontable de las horas;
que, sin el poder de volver atrás,
puso en tu cuerpo el color del alba;
que dicta la verdad única de todo aquello,
que aún siendo real y tangible,
ni el hombre más sabio
pudo escribir.

David Reese - 15 de Julio de 2011

jueves, 26 de agosto de 2010

El Amanecer del Poeta



El Amanecer del Poeta

Mientras cuento los pasos del tiempo
sentado en aquel sillón madrugador
que tantas veces diera pensamientos a mi pluma
y colocara notas a mis cuerdas,
que tantas veces me ha hablado de un gran Dios
y la majestad del arte en la obra de sus manos,
que tantas veces me enseño a callar
y así mismo en ese silencio a escuchar;
Encuentro divino el canto mudo
que en la oscura faz nocturna
suelta el asomo del andar del sol
mostrando su mirada de sueños,
escribiendo las palabras del creador.
Como un sabio pintor,
en armonía y paciencia de tiempo incontable,
extiende trazos de manos maestras
rozando apenas el lienzo durmiente
que cubriera las melodías de la vida
en la mansa mirada de una noche.
Con ese pincel mudo,
que canta en silencio el nacimiento las flores,
dirige la obertura de su gran obra
danzando paz sobre las nubes
al compás del aliento del cielo,
Y ante tal pieza de inalcanzable dulzura
se eleva el perfume de las caricias del amanecer
mientras arrima el sol sus ojos al día
y despierta la vida bajo la sonrisa de mi Señor.

David Reese - 26 de Agosto de 2010

martes, 15 de junio de 2010

A veces



A veces

A veces creo verte
hablandome en el soplo apacible
de la sonrisa de un niño,
en la voz delicada de sus ojos
que, sin decir más, solo llegan a mi.
A veces creo tocarte
cuando elevando mis manos hacia tí
encuentro mi corazón cantando tu amor
y viviendo el tiempo incontable
que en tu mirar
son el gozo de mi existir.
A veces creo escucharte
cuando en la voz callada
del viento poeta
encuentro las notas de la melodía
que un día, en un baile de arte,
dió forma a las nubes y color al cielo.
A veces, ese "a veces"
que no tiene tiempo,
que solo se vive y se espera,
que solo se busca y se atesora,
que cambia, que canta, que vive.
Ese "a veces" que creía imposible,
que creía perdido,
que era para mí desconocido,
que en tus brazos se hace eterno,
incomprensible, pero hermoso y dulce.
Ese "a veces" que se hizo un "siempre",
que se tradujo en la presencia de tu amor
en el "paso a paso" de un camino desconocido
que recorro seguro tomado de tu mano;
donde caer no es morir,
sino crecer para avanzar... y seguir...
donde solo me sonries y me guías
me hablas y me miras,
me enseñas y me corriges,
pero nunca me abandonas...
¡Si miro al frente veo tanto por recorrer!
Pero veo así mismo, en tí, tanto por qué vivir,
tanto por qué ser y existir.
Letras que vienen y van
en la melodía silenciosa del tiempo que pasa
me cuentan cuán bueno es Mi Señor,
cuán Grande es mi Dios,
a quien sirvo, por quien vivo
a quien canto.

David Reese - 15 de Junio de 2010

viernes, 11 de junio de 2010

Vive en tu Sonrisa



Vive en tu Sonrisa

Entiendo lo que dicen tus ojos
en ese mar de palabras que quisieran salir,
escucho esas voces que sin sonidos hablan
y en tus ojos describen sentimientos
que en esfuerzo tiránico
se encierran en lo profundo;
en ese silencio de muerte
que suspira en tus ojos
que llega a mi corazón como un soplo
de triste pesar que no calla.
Quisiera en mis manos tener la llave
que libertare tu alma
de los secretos que escondes.
Quiero hacerte libre,
darte a conocer el color del sol;
mostrarte ese brillo vivo
que nace del calor de tu sonrisa,
esa dicha inmensa de tu solo existir.
Quiero enseñarte
que aquel perfume de tu aliento
deja mudas a las flores en admiración
y que la dulce caricia que encarna tu voz
tiene el trazo tierno
del pincel de un sabio pintor.
¿Cómo puedo yo encontrar esa llave
y liberar esos sueños de niña?
Dime, princesa mía,
si en lo profundo de tus ojos
puedo sembrar una sonrisa,
esa sonrisa que no pudiera morir,
que no solo tuviera palabras,
sino también argumentos
y luz diera a los días grises
que pudieran cubrir
el tiempo de tu presencia.
Te doy esta semilla encendida
llena de mi amor y mi dicha
que espero compartas dulce y viva,
que te descubra que la luz del día
está en lo vivo de tu sonrisa.

David Reese - 11 de Junio de 2010

viernes, 16 de abril de 2010

El Maestro Violinista



El Maestro Violinista

Cerrando los ojos coge el arco;
tomando aire como si fuera a cantar,
siente las cuerdas de su viejo violín
que en su placido aroma de viejo y sabio
supiera hablar al alma atenta
de aquellos que en su clara mirada
quisieran paz encontrar.
Envuelto en silencio todo se aquieta
y el tiempo pareciera no moverse
mientras, junto a la caida del sol,
bajara lentamente el arco
rozando las cuerdas obedientes
que firmes a las manos del artista
dieran oir a sus voces
erizando la piel de los presentes
al tocar lo profundo de sus almas
a travez del manso baile
que diera camino a sus más bellas notas.
Recorren sutilmente sus dedos
los pasillos delicados del viejo astil
dibujando el alma de aquella pluma
que noche tras noche dejara volar sueños
dándoles reposo en la cuna del violín.
Cual pincel en manos maestras
danza presto sobre el lienzo blanco
dandole vida y haciéndolo hablar,
así siente vivo el fuego de su corazón
describiendo el vaiven perfecto
de las notas que, sin falso paso,
navegan determinadas sobre las olas salvajes
del profundo y ancho mar.
Con fuerza y ligereza, a paso maestro,
ahonda el sentimiento latente
fusionando mano y arco,
haciendose parte de la misma obra
cuando al ritmo de las notas va su palpitar
y aun los oyentes detienen su respirar.
Indefensos quedan sus ojos ante lagrimas puras
que entonan aun cerrados el arte de su obra.
Anuncia entonces en un largo trino,
seguido de un silencio abismal,
el nacer de la última nota
que suavemente se aleja
y sutilmente llega a desaparecer.
Mudo queda el ambiente ante tal final
y descansa su arco quieto sin poder hablar
Entonces estalla ensordecedor aplauso
y levantose hasta el ultimo ser presente
no pudiendo guardar reserva ante tal talento
que naciose de un viejo violín
en las manos del gran maestro.

David Reese - 16 de Abril de 2010

sábado, 10 de abril de 2010

Sueños del pintor



¿Qué pensaría el creador?

Cuál sería el pensamiento mudo
que en los ojos del creador dibujara tu sonrisa?
Qué estarían hablando sus sueños
cuando formose tu imagen en su sabiduria?
Cantaría su cincel dando forma a tu cintura
o, tal vez, sonriose el pincel al dar color a tus labios.
Cuántas notas volando entre escritos arrojados
mientras escribiera la melodía de tu voz
en el tono más dulce de un arpa celestial.
Qué dirian sus dedos al dibujar en el aire
la cascada divina de tu pelo danzante?
Horas interminables en el detalle dulce,
en el trazo delicado de la miel de tus ojos.
Días eternos de nunca acabar
en los que buscare la gloria única
que diera la gracia incomparable al vaiven de tu andar.
Flores que dieran color y voz a los jardines
fueron tantas veces recorridas,
intentando elejir aquella
que en su perfume de brisa pudiera a tu ser cubrir.
El volver a empezar una y mil veces
buscando lograr la perfecta armonía
en la melodía más tierna jamas escuchada
que fuera escrita en el arte de tu piel
que sonara notas en cada paso de tu ser
y cantando en liras angelicales
al abrir los ojos al amanecer.
Qué pensaría el creador de su obra
que en la sabiduría de su ser divino
diera vida a la misma escencia de su ser
puesto que la sonrisa más pura
fue nacida de sus labios el día de tu nacer.

David Reese - 10 de Abril de 2010

miércoles, 24 de marzo de 2010

En tu Aliento

Nunca dejé de ser soñador, tal vez por eso es que puedo seguir viviendo :)
Espero lo disfruten.



En tu aliento

Quiero descifrar el secreto
que escrito se encuentra en tus ojos,
entender sus trazos e interpretar sus notas.
Quiero ser aquel
que en las cuerdas de tu alma
haga sonar la melodía de tus secretos
y en el árbol más grande y fuerte
del bosque divino de tu corazón
encuentre lugar para tallar tu sonrisa.
Vivir en tu aliento delicado
y sentir tu latir al ritmo del mío
dibujando juntos el tiempo que ha de venir.
Ser íntimo a tí como la luz del mismo Sol
y dejar mis huellas en el manto tierno de tu piel,
como arte sincero de sabio pintor
que desde el espiritu habla a travez de su pincel
y deja plasmado en el lienzo la obra divina
de los suspiros de su amor.
Quiero, amor mío,
ser la pluma que dicta tus pensamientos
y le da forma y vida a tus sentimientos,
ser el papel que de ti todo lo sabe,
que guarda tus suspiros y sueños
en el secreto de su existir
oculto en el libro sagrado de tu corazón.
Quiero ser, despierto en tus brazos,
el escritor que cante la obra de tus días,
aquel que todo de ti lo presencie,
que todo de ti lo conoce,
aquel que no se perdió detalle,
que contigo llegó al final,
que en tu abrazo terminó la carrera,
que al lado de tu sonrisa vivió la dicha plena.

David Reese - 24 de Marzo de 2010